Con acento ético

Con acento ético

El sistema de la moda también apuesta por la responsabilidad social y mejores prácticas.

Como cualquier industria, la moda tiene altas, bajas, retos, oportunidades y también grandes beneficios. Para nadie es secreto que este sector genera grandes cantidades de empleos a nivel mundial y que sus ventas alcanzan los millones de dólares alrededor del mundo, pero también es cierto que enfrenta una serie de desafíos respecto a su producción o relación con el medio ambiente. 

En medo de esos claro-oscuros, existe una reflexión que no puede pasar desapercibida: la moda ética.

¿Qué es? Bien, para definirla, podríamos partir de un modelo que caso contrario a la moda rápida o al constante interés por el sistema capitalista en la producción, la moda ética busca diseñar, producir, comercializar y consumir de una forma responsable.

Precisamente esa responsabilidad trata de estar presente en todo el proceso del sistema moda. Es decir, generando acciones en quien fabrica, pero también en quien vende y por supuesto usa el producto final.

Lo anterior gracias a un interés fundamental en valores que guían el actuar de toda la cadena de valor. Por ejemplo:

Respeto por los trabajadores

Los derechos laborales de las personas que están detrás de la producción: salarios justos, condiciones seguras, trato justo, igualdad de condiciones, prohibición de la discriminación o la explotación infantil son algunos de los tópicos más relevantes.

Cuidado del medio ambiente

El uso responsable del agua y la energía son parte fundamental de este interés. Asimismo, procurar una reducción de residuos, así como establecer criterios que permitan generar un menor impacto ambiental y acercarse a procesos cada vez más sostenibles son una prioridad.

Consumo más consciente

El comprador actual no solo se preocupa, también se ocupa por comprar de una mejor manera. Prendas y accesorios con mayor durabilidad, calidad y significados. Hoy en día parte de los lineamientos que imperan en el sector moda, son aquellos que permiten comprar menos, pero elegir mejor. Finalmente, conceptos como reparar, reutilizar, intercambiar o reciclar también son una constante.

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Lo anterior no es una tendencia pasajera. El papel de la moda ética y la moda sostenible llegó para quedarse como una nueva directriz en la economía de la industria de la moda en una escala global. Sí, una reflexión que cobra vida y sentido en pleno 2026. 

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