Transacción Visionaria

Internacionalizarse o morir.

La internacionalización de los mercados no es sólo para las grandes empresas. Las pequeñas y medianas, se han convertido también en embajadoras de nuestra cultura y en motores de la economía.

Hace apenas 50 años, la mayoría de los empresarios no pensaba siquiera en acceder al mercado internacional, el mundo estaba dividido en bloques aislados y esto condicionaba también las ideas. Sin embargo hoy, tendencias como la creciente interdependencia entre países y los sorprendentes avances tecnológicos en materia de comunicación configuran un entorno en que lo local y lo global se han
vuelto inseparables en todos los ámbitos.

Para ser parte de este escenario internacional, es preciso que los empresarios extiendan su visión y reconozcan la necesidad de reordenar sus estrategias dentro del nuevo modelo de economía. En otras palabras, es necesario que piensen en grande y salgan de sus zonas de confort para abordar otros mercados.

¿Qué es la internacionalización?

Empecemos por aclarar algo fundamental: exportar no es lo mismo que internacionalizarse. Que un producto o servicio se venda fuera del país no garantiza la presencia de la empresa en el mercado destino ni la adecuación cultural de sus productos. La verdadera internacionalización requiere que la empresa tenga operaciones que faciliten el establecimiento de vínculos estables entre esta y sus clientes.
La internacionalización no significa imponer un esquema de negocios local en nuevas fronteras, sino adaptarse a las exigencias de cada mercado nacional. No puede haber internacionalización sin una constante búsqueda de eficiencia destinada a brindarle a la empresa la estructura adecuada para competir en nuevos mercados.

Esto puede ser un verdadero reto, pero también es para muchas empresas la única vía de supervivencia. Por suerte, la visión global actual permite la transferencia de saberes y recursos que facilitan este proceso de adaptación.
A largo plazo, las Pymes que invierten tienen mucho mayor éxito que las que no lo hacen. Y es que las primeras incrementan sus índices de productividad para volverse más competitivas.

Oportunidades en bandeja de plata

La internacionalización de las empresas mexicanas es una realidad a la que cualquiera puede sumarse. México no sólo es el país que cuenta con el mayor número de tratados comerciales en el mundo, sino que ha desarrollado múltiples programas que buscan impulsar la internacionalización de las Pymes y brindarles apoyos acordes con sus capacidades.

En 2013, México logró un máximo histórico de inversión en el mundo de más de 25,500 millones de dólares. Estados Unidos es el principal aliado comercial de nuestro país (89 por ciento de las exportaciones mexicanas tiene como destino a los Estados Unidos y Canadá), sin embargo, los empresarios comienzan a ver la Unión Europea como una posibilidad seductora ¡y es que esta región está integrada por más de 455 millones de posibles consumidores de diversos productos!

Con el fin de apoyar a las PYMES mexicanas que buscan mejorar su competitividad mediante asesoría y asistencia técnica especializada que les permita acceder a los mercados europeos, México y la Unión Europea crearon en conjunto el Programa de Competitividad e Innovación México – UE (PROCEI) que ha dado excelentes resultados.

La visión global está de moda

El sector de la moda en México juega un papel protagónico en la economía nacional y, poco a poco, se abre camino en los mercados internacionales. Tan sólo la industria del vestido está integrada por 20 mil empresas que representan 10 por ciento del Producto Interno Bruto Manufacturero y de las cuales 90 por ciento son Pymes.

México tiene una de las culturas más ricas y basta con mirarnos a través de los ojos del mundo para que aquello que considerábamos “ordinario” se transforme en tendencia. No es de sorprender que nuestro país haya sido fuente de inspiración para diseñadores como Jean Paul Gaultier, Yves Saint Laurent, Miuccia Prada y Christian Louboutin, quienes han utilizado elementos indígenas en sus diseños.

Gracias a su creatividad, la moda mexicana es cada vez más aceptada en el extranjero y eventos como Intermoda sirven como vitrina para el lanzamiento internacional de jóvenes diseñadores mexicanos. El potencial de esta industria
en nuestro país y en el mundo es inagotable.

No importa el tamaño de tu empresa, la ambición y la disciplina pueden ayudarte a descubrir nuevas fronteras. Atrévete a mirar el mundo con otros ojos, las herramientas que necesitas para consolidar tu empresa están a tu alcance.

Enero 2018

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